
Así es el dramático mundo de los hipersensibles.
Ni son llorones ni están enfermos, en cambio, pueden encausar su condición de manera positiva. Una de cada cinco personas percibe sus emociones con mayor intensidad que el resto. La psicóloga estadounidense Elaine Aron concluyó en la década de los 1990 que una de cada cinco personas es altamente sensible.